El 28 de diciembre se celebra el día de los inocentes. La
historia, como casi todas las historias de Occidente, comienza con la Biblia,
pocos días después del nacimiento de Cristo. Ante el terror que le producía
imaginarse fuera del trono por semejante acontecimiento, Herodes se propuso localizar y
asesinar al recién nacido.
“Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se
enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en
Belén y en todos sus alrededores”, dice Mateo 2:16.
¿Cristo? Se salvó gracias a un ángel que se presentó ante
José la noche anterior a la masacre.
Siglos después, en la Edad Media, la Iglesia estableció el
28 de diciembre “el día de los santos inocentes”, en conmemoración de los niños
masacrados y de la salvación de Cristo.
¿Pero por qué un día que debería recordarse con solemnidad
se convirtió en una jornada de jolgorio y bromas pesadas? Hay muchas hipótesis
y no mencionare ninguna.
Aunque esta debería ser una columna de opinión semanal, por
esta vez haré una excepción, será anual, por ser la primera que voy a escribir y la última
de este año. Esta columna de análisis y opinión la dedicaré a todos los que
somos tomados (y subestimados) por inocentes... aunque bien adentro, sabemos
que no lo somos.
Nos pasan las cosas que nos pasan como sociedad, precisamente por eso: somos las víctimas. Y en esta frase lo confirmo, pues dije: "nos pasan cosas..." no hacemos que pasen.
Por favor, no te ofendas. Continuá leyendo. No quiero que pienses que no te aprecio, al contrario, dependo de tu atención. Pero creo que hay dos grandes detonantes para que se produzcan cambios en la dirección que vamos llevando: el enojo y el amor (la pasión).
Y quiero proponerte que hagamos lo siguiente al finalizar el año: enojate con la realidad. Si, hacelo. La sociedad no necesita que seamos condescendientes, ni pasivos, ni víctimas, y víctimas menos que cualquier otra cosa.
Víctimas son los cientos que se mueren de hambre a diario. Víctimas son las mujeres que no pueden ejercer sus derechos en medio de un contexto cruel y leyes retrógradas y malvadas. Víctimas son aquellos perseguidos por un sistema que los ahoga y los aísla cada vez más.
Enojate. Seamos victimarios del abuso de poder. Enojémonos con la corrupción política, con la manipulación mediática, con la violencia social, con la desigualdad, con la destrucción de la familia, con los pequeños pecados que son los que más daño hacen.
Enojate con vos mismo. Se victimario de tus pequeños y secretos pecados (aunque pequeños no existen) que son los que corrompen a la humanidad. Y después, que el amor y la pasión por el prójimo sean el motor para que la realidad cambie rotundamente.
¿Inocente yo? ¿Inocente vos? Si, claro. Somos responsables por nuestra pasividad, por darnos permisos morales, por callar nuestra conciencia, por no levantar nuestra voz ante la corrupción, primero la nuestra y después la del prójimo. Esto no debe seguir así; esto puede cambiar. Pero no te enojes conmigo, por favor.
Felíz Día de los Inocentes.
Me encantó!
ResponderEliminarEspectacular para reflexionar en este fin de año y comenzar el siguiente con actitudes diferentes!!
ResponderEliminarFeliz 2013 para todos!
Mirna.