viernes, 28 de diciembre de 2012

EL RESUMEN. Opinión

INOCENTES, TODOS SOMOS INOCENTES... CLARO. 


El 28 de diciembre se celebra el día de los inocentes. La historia, como casi todas las historias de Occidente, comienza con la Biblia, pocos días después del nacimiento de Cristo. Ante el terror que le producía imaginarse fuera del trono por semejante acontecimiento, Herodes se propuso localizar y asesinar al recién nacido.



“Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores”, dice Mateo 2:16.

¿Cristo? Se salvó gracias a un ángel que se presentó ante José la noche anterior a la masacre.

Siglos después, en la Edad Media, la Iglesia estableció el 28 de diciembre “el día de los santos inocentes”, en conmemoración de los niños masacrados y de la salvación de Cristo.

¿Pero por qué un día que debería recordarse con solemnidad se convirtió en una jornada de jolgorio y bromas pesadas? Hay muchas hipótesis y no mencionare ninguna.

Aunque esta debería ser una columna de opinión semanal, por esta vez haré una excepción, será anual, por ser la primera que voy a escribir y la última de este año. Esta columna de análisis y opinión la dedicaré a todos los que somos tomados (y subestimados) por inocentes... aunque bien adentro, sabemos que no lo somos.

Han ocurrido muchas cosas este año en las que hemos decidido tomar el papel de víctima. Decidimos creer lo que nos dice alguien por micrófono y que tiene gran oratoria y gran alcance. Decidimos votar para que otros decidan y así librarnos de responsabilidad y culpa. Decidimos que la crítica es la que tiene razón y que las investigaciones que hacen otros y a costa de nuestra audiencia y nuestro generoso rating es lo que debe pegar fuerte. Decidimos rodearnos de gente a la que llamamos amigos o buenas personas si es que nos dan la razón cuando nadie nos ve y es momento de llorar o cuando la crisis y la desazón golpea nuestra lógica, y por supuesto, los demás pensarían que no somos victimas, sino los victimarios.

Nos pasan las cosas que nos pasan como sociedad, precisamente por eso: somos las víctimas. Y en esta frase lo confirmo, pues dije: "nos pasan cosas..." no hacemos que pasen.

Por favor, no te ofendas. Continuá leyendo. No quiero que pienses que no te aprecio, al contrario, dependo de tu atención. Pero creo que hay dos grandes detonantes para que se produzcan cambios en la dirección que vamos llevando: el enojo y el amor (la pasión).

Y quiero proponerte que hagamos lo siguiente al finalizar el año: enojate con la realidad. Si, hacelo. La sociedad no necesita que seamos condescendientes, ni pasivos, ni víctimas, y víctimas menos que cualquier otra cosa. 

Víctimas son los cientos que se mueren de hambre a diario. Víctimas son las mujeres que no pueden ejercer sus derechos en medio de un contexto cruel y leyes retrógradas y malvadas. Víctimas son aquellos perseguidos por un sistema que los ahoga y los aísla cada vez más.

Enojate. Seamos victimarios del abuso de poder. Enojémonos con la corrupción política, con la manipulación mediática, con la violencia social, con la desigualdad, con la destrucción de la familia, con los pequeños pecados que son los que más daño hacen.

Enojate con vos mismo. Se victimario de tus pequeños y secretos pecados (aunque pequeños no existen) que son los que corrompen a la humanidad. Y después, que el amor y la pasión por el prójimo sean el motor para que la realidad cambie rotundamente.

¿Inocente yo? ¿Inocente vos? Si, claro. Somos responsables por nuestra pasividad, por darnos permisos morales, por callar nuestra conciencia, por no levantar nuestra voz ante la corrupción, primero la nuestra y después la del prójimo. Esto no debe seguir así; esto puede cambiar. Pero no te enojes conmigo, por favor.

Felíz Día de los Inocentes.

2 comentarios:

  1. Espectacular para reflexionar en este fin de año y comenzar el siguiente con actitudes diferentes!!
    Feliz 2013 para todos!
    Mirna.

    ResponderEliminar