lunes, 7 de enero de 2013

EL ARTE DE ANIMAR A OTROS



En cuanto a nuestro carácter, el mayor crecimiento se da en relación con otras personas. Una virtud que hará crecer tus relaciones es animar. El diccionario define la palabra animar como: Excitar a una acción. Infundir energía moral.

Reinhol Neibuhr  dijo: “Es posible obligar a la gente  a mantener ciertas conductas básicas apelando a la responsabilidad, pero los logros espirituales y morales más elevados no dependen de la presión sino de la motivación. Las personas deben ser motivadas hacia la justicia.”

Creo que es cierto. Ninguno de nosotros puede negar lo bien que nos hace recibir ánimo. Hemos visto su efecto. Hemos experimentado su efecto. Animar y ser animados es vital.
Esta palabra es de fundamental consideración y practica para personas en posición de liderazgo que sueñan con ayudar a la gente a ser de influencia y desarrollar su potencial.

Junior Zapata, quien es considerado un pensador contemporáneo del Cristianismo, escribió en su libro “La generación emergente” lo siguiente: “Existimos en un ambiente de relaciones porque Dios nos creó gregarios, nos dio un corazón inclinado a las relaciones.”  Jesús en su enseñanza resumió toda la ley en dos mandamientos, a saber: Amor a Dios; Amor a las personas. Es fácil percibir lo más necesario e importante: Relaciones.

Es en ese ambiente relacional que damos y recibimos ánimo para continuar, para seguir esforzándonos, para seguir mejorando. Anima a tus amigos a ser mejores. A tus hermanos y conocidos. Reforzá tus relaciones animando a otros.

Un pensamiento final: en Juan 16:33 aparecen unas palabra de Jesús muy conocidas. “En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.” Hay cosas interesantes en esta afirmación según puedo ver. Primero es que esta afirmación de Jesús sucede después de que El describe las situaciones difíciles por las cuales los discípulos tendrían que pasar. Él no las niega, más bien les advierte. Segundo es el hecho de que los anima con base en quien es El y lo que había hecho por ellos. Este es el motivo por el cual estar animados y la base para animar.

Para tener en cuenta al animar. No soltemos palabras al viento. No hablemos por hablar. Limpiemos nuestros corazones de segundas intenciones. Animemos, destaquemos en las persones sus dones y talentos. Empujemos con nuestras palabras a que sean mejores.

Buen comienzo, la mejor semana.

Alejandro Oldemburg

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