viernes, 4 de enero de 2013

Opinión. DUEÑO DE MI PROPIO BARCO

Estos últimos años de la mano del gobierno de turno, hubo un nuevo resurgimento de sentimientos patrióticos, algo así como una copia a momentos históricos trascendentales y únicos de nuestro país, que fueron absolutamente necesarios, precisos y honestos (no juzgo la motivación de los mismos).

Existe hoy un neo nacionalismo, una pasión por la soberanía y un deseo de reivindicar cualquier derecho que tengamos como ciudadanos. No sólo en Argentina, sino en todo latino américa. Sin embargo, es débil a causa de la corrupción que permitimos en nuestra sociedad. Por supuesto, este sentimiento que surge es una copia de expresiones del pasado y creo que por lo tanto no tiene mucho futuro al no estar completamente fundado con valores y necesidades reales de la actualidad.

Reclamamos soberanía sobre las islas Malvinas, y nunca deberíamos dejar de reclamarla a pesar de lo que digan. Pero no podemos ejercer autoridad sobre el perímetro cuadrado del que tenemos posesión, y esto es triste. Dentro de nuestra tierra somos esclavos de nuestras propias pasiones y de sentimientos del pasado que ya no tienen sentido en el presente. Somos esclavos de nuestra permisividad y de nuestra despreocupación, sólo tenemos un sentimiento superficial de enojo al que hemos devenido en llamar patriotismo.

Esta realidad fue terriblemente contundente cuando cedimos el control de nuestra emblemática fragata "Libertad". Si algo nos faltaba, era perder el dominio de nuestro propio barco. Sin embargo, esto no fue algo que ocurrió el 3 de octubre de 2012, sino hace mucho tiempo atrás.

Nadar en las aguas playas y turbulentas de este neo nacionalismo es un escape a la realidad. No queremos ser enteramente responsables. No queremos enfrentar "del todo" a la actualidad. No queremos arrancar de raíz la corrupción, porque un poco nos gusta y participamos de ella. Pero esto sólo significa que no somos los verdaderos dueños de nuestra propia vida.

Hasta que no hagamos frente a los demonios y las pasiones que nos controlan, no ejerceremos soberanía ni en nuestra propia vida. Hasta que no arranquemos de raíz la corrupción que hay en nuestro interior y los gritos de "juremos con gloria morir" sean más que un sentimiento, nuestro patriotismo no tendrá efecto duradero en la actualidad. Y si jamás somos lo suficientemente serios y responsables como para reconocer que las cosas no están bien y que debemos dejar de permitir que nos manipulen, entonces preparémonos para perder más posesiones y control sobre lo que decimos que es nuestro.

Espero que entendamos alguna vez que hasta que no sea el dueño de mi propio barco no puedo hacer alardes de soberanía. Pero no nos cansemos de intentar, porque ese momento va a llegar.

Lucas Ismael López

3 comentarios:

  1. Muy bueno el resumen de hoy. Bendiciones!!

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  2. :)
    espectacular!.
    Dios nos ayuda a no dejar de reclamar por lo que nos pertenece, pero tampoco descuidar lo que está en nuestras manos, lo que sí debemos controlar. Eli.B

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  3. Totalmente de acuerdo!!
    Dueños y responsables de nuestro propio Barco!
    Saludos
    Mirna

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