jueves, 21 de febrero de 2013

TU TIEMPO ES EL RECURSO MÁS VALIOSO


En todas las cosas el tiempo es la cualidad más ordinaria y la que más se necesita para que todo salga bien. Tiempo. Mucho. Poco. Nada. Pero siempre tiempo.

Sin embargo, esa cualidad ordinaria es quizás la menos utilizada por las personas, especialmente por los jóvenes. No prestamos atención en lo útil que es. No le llevamos el apunte. No analizamos los efectos que tiene. No nos interesa cómo cambia las cosas. Pero es poderosísimo.

¿Qué cualidades ordinarias, comunes y simples posee el tiempo?

Madura.
El tiempo hace que las cosas alcancen un estado ideal para que cumplan con su propósito.
Por ejemplo. En un durazno que cuelga de un árbol el factor tiempo hace que llegue hasta el punto mismo en que esté ideal para el consumo. Ese es el objetivo del tiempo en un durazno, que madure para que se pueda comer.
La madurez es fundamental para que cualquier cosa sea ideal.

Sana.
El tiempo posee la gran cualidad de brindar la oportunidad de que las heridas, roturas y todo tipo de daño en cualquier organismo vivo y aún unido y en  condiciones normales se sane, cerrando heridas, reconstituyendo tejidos, apagando recuerdos, calmando dolor, suavizando malas experiencias, etc.
Por ejemplo. Cuando alguien se hace un pequeño corte con un cuchillo va a experimentar sangrado y ese pequeño fragmento de piel se separa. Aún sin colocar antiséptico o alguna crema regenerativa, la piel misma está preparada para volver a unirse, pero… no lo hará si no tiene tiempo. Al cabo un par de minutos se detendrá el sangrado. Luego de uno o dos días la carne ya no estará expuesta. Y al final de la semana la herida estará prácticamente sanada.
La salud es fundamental para que todo funcione bien.

Recompensa.
No podía olvidar esta común gran cualidad del tiempo. A través de él es que podemos cosechar el fruto de nuestras acciones generadas con mucha o poca anticipación. Muchas de esas ocasiones no vemos relación con alguna acción en particular; otras sí.
Por ejemplo. El estudiante que se dedica a preparar e investigar sobre su carrera. Busca información, la incorpora a su saber. Se arriesga a presentarla en cada uno de los exámenes. Y luego de tres, seis o nueve años, recibe la recompensa de graduarse y ser aceptado como profesional del área que se preparó. Tres, seis o nueve años, es tiempo.
Nuestras acciones son recompensadas, a través del tiempo.

“Bueno”, dirás, “el tiempo no es tan común y ordinario como decías, es maravilloso… ¡controlémoslo!” ¿Controlarlo? Eso es imposible. ¡Ninguno de nosotros puede controlar el tiempo! Pero sí, vivirlo bien, usarlo bien.

Y Salomón, en uno de los libros que escribió, remataría: todo tiene su tiempo debajo del sol…

Así que, el tiempo es inmanejable. Pero ser conscientes del gran valor que tiene y respetarlo como se debe, nos ayudará a administrarlo mucho mejor.

"Haz primero lo que debes, y después podrás hacer lo que quieres".

Lucas I. López

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